23 Ene ¿Por qué se dice que el Change Management ha muerto?
Hace unos días salí a rodar en bici, era una mañana de estas invernales donde pronto apareció el sol intenso rozando mi rostro mientras sentía cómo colisionaba con la temperatura fría del ambiente. La meta era: llegar en equipo a una colina; es cierto que ninguno habíamos estado en esa colina, ni en ese camino. Cada integrante tenía su propia experiencia con la bici: uno de ellos experto y apasionado del ciclismo, para dos de ellos esta era la tercera vez en su vida que montarían una bicicleta; mientras las demás personas tenían el conocimiento promedio.
Antes de salir elegimos la bici que cada quien llevaría, ajustamos la altura del asiento y practicamos un poco para familiarizarnos con el ajuste de las velocidades, pues al rodar en montaña, las subidas y bajadas son inminentes.
¡Pronto nos pusimos en marcha con una expectativa alta y dispuestos a pasar un buen rato! Habíamos avanzado unos cuantos metros cuando la chica más pequeña del equipo comenzó a tambalearse y sin más ¡cayó al suelo! Se levantó pero pronto volvió a caer a la par que su frustración comenzó a crecer; nuestra meta seguía vigente: llegar todos juntxs a la colina. Perder a un integrante en el camino no era opción como tampoco lo era poner en riesgo la seguridad de ninguno.
Como líder del equipo, sentí la inercia por ayudarla a resolver la situación e hicimos un alto mientras los demás siguieron avanzando a un paso más lento. Le dije: ¿estás bien? vamos a avanzar al ritmo que tú necesites, no te preocupes por los demás, ellos se pueden adelantar un poco. “Estoy bien” me respondió pero mis pies no alcanzan muy bien el piso; “Mantente pedaleando” le dije, esa será la mejor forma de no caer.
Me di cuenta además, que en todo momento ¡había estado ahí nuestro compañero apasionado de las bicis! fue muy fácil reconocer que él estaba más preparado para guiarla. Me adelanté con el resto del equipo y pronto vi que todos estábamos ya formando una línea, avanzando juntos hacia nuestra meta.
Ahora el desafío sería estar listos para atravesar las subidas y bajadas, tuvimos que recordar un par de veces cómo ajustar la velocidad pero lo más importante fue anticiparnos al camino y anunciar cuando avistábamos alguna pendiente.
Llegamos juntxs, llegamos felices, llegamos cansadxs pero con la suficiente energía para celebrar que lo habíamos logrado.
Y esto… ¿qué tiene ver con Change Management?
El Change Management no ha muerto pero sí requiere un renacer con un enfoque humano, con un entendimiento de las emociones que subyacen en una realidad de cambio continuo.
Rodar en bici como equipo fue una experiencia muy similar a la que vivo cada vez que acompaño procesos de cambio.
- ¡Vamos a la colina! es importante compartir el propósito del cambio, cada vez, con cada cambio; por más constante que este sea.
- Ajuste de asiento, ¡listos para salir! afinar nuestras capacidades y las del equipo será clave para atravesar el camino.
- Primeros obstáculos – reconocer las frustraciones, miedos, inseguridades para poder empatizar con ellas nos coloca en el territorio de la acción, de lo que sí está en nuestra área de control. No podemos eliminar las resistencias pero sí podemos empatizar con ellas.
- El líder no siempre es el influencer – como líderes no siempre tendremos todas las habilidades ni experiencia para atravesar caminos de cambio, el reconocimiento de esto nos moviliza para habilitar a “influencers del cambio” dentro de nuestras áreas.
- Avistamiento de subidas y bajadas – anticiparnos y comunicar lo que está por suceder, reduce significativamente el estrés en el equipo y le da el tiempo necesario para ajustar su pedaleo.
- Una selfie para recordar – celebrar los éxitos es el pegamento de los equipos, es lo que nos prepara para avanzar hacia un nuevo desafío con la confianza de que antes ya hemos atravesado caminos sinuosos y ¡hemos resultado victoriosos!
“El cambio transformador se produce a través de los colaboradores, no sin ellos.” – Sandra Alegría Gamboa.
